8.Simplificando: cuerpo, mente, espíritu

SIMPLIFICANDO

CUERPO  MENTE  ESPIRITU

Fases del trabajo con el Qi Gong: 1º relajación, 2º concentración y 3º respiración o atención.

Asociado al trabajo con el cuerpo, la mente y el espíritu.

¿cómo se trabajan cuerpo, mente espíritu?

Desde mi comprensión el espíritu no se puede trabajar, el espíritu es. Ya que todo lo que es, forma parte del espíritu. Lo bueno y lo malo. La materia y la esencia. El cuerpo y la mente. El hecho de ser, es espiritual. Como dice Raman lo único verdadero imperecedero e infinito es que soy. El hecho de ser.

Entonces . ¿en que consiste el trabajo espiritual?

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos  acerca   de la vida.
Él les dijo:
“¡Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí!… ¡es entre dos lobos!.
“Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras,  orgullo, egolatría, competencia, superioridad.
“El otro es Bondad, Alegría, Paz, Amor, Esperanza, Serenidad, Humildad,   Dulzura, Generosidad, Benevolencia, Amistad, Empatía, Verdad, Compasión  y Fe.
Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de  todos  los seres de la tierra.
Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su  abuelo:
“¿Y cuál de los lobos crees que ganará?”.
 El viejo cacique respondió, simplemente…
“El que alimentes.”

Todos los grandes maestros dicen que la iluminación no se puede buscar porque en el momento en que se busca, ya hay alguien que busca  que tiene unas limitaciones y ese alguien sólo puede ser una parte, nunca podrá ser el todo o el vacío, o el prana o el tao…

Por ello el trabajo espiritual se puede asociar con la respiración. La respiración se da por si sola. No hay que hacer nada. El único enfoque que se le puede dar a la búsqueda, es la concentración con la esperanza de que llegue.

El cuerpo y la mente son la manera en que el espíritu se manifiesta a través nuestra.

El trabajo con el cuerpo. 

Aunque hay una parte de psicomotricidad, coordinación y diversas formas, lo fundamental es la relajación. Desde la idea del  aquietamiento y la lentitud llevamos al cuerpo a la relajación.

Es mediante la relajación que dejamos que el cuerpo se regule y busque la manera más eficiente y económica de manifestarse.

El cuerpo tiene una sabiduría innata. Sabe cuando tiene que comer, cuando tiene que descansar, cuando tiene que moverse…

El trabajo con la mente.

Partiendo de la premisa de un cuerpo relajado tratamos de que la mente también se relaje para poder trabajar la concentración. 

Es mediante la concentración que conseguimos que la mente minimice su actividad evitando que el ego con sus deseos nos impida parar.

Parar para poder observar. Concentrándonos en la atención somos conscientes de la dualidad de la mente identificada con el ego y la no mente identificada con el mundo sutil más allá de nuestro cuerpo y nuestro ego.

Un mundo que muchos identifican como espiritual y que en mi opinión al igual que nuestro ego y nosotros mismos están en la mente colectiva del ser humano. Que aunque puede ser infinita, al darle un nombre o unas cualidades determinadas no es espíritu, o solo conciencia o solo ser. Al poder cambiar, según de donde se mire esa gran mente colectiva no es verdadera. Sólo es verdadera en cuanto nosotros lo somos y forma parte de nuestra realidad.

En definitiva el trabajo con el cuerpo , la mente y el espíritu coincide en que no hay que forzarlo. Hay que dejar que el espíritu actúe aceptando lo que cada uno es.

Hay que dejar que el cuerpo se relaje para aprovechar al máximo su capacidad.

Y hay que minimizar al máximo al ego y sus deseos para que la otra parte de mi mente pueda expresarse desde la intuición.

Esto  está relacionado con el concepto taoísta de wu wei  o vacio que se interpreta de tres maneras:

  1. intervenir lo menos posible en el discurrir de los acontecimientos. Todos los excesos son negativos.
  2. El sabio actua de forma natural y espontánea. 
  3. No hay intención o deseo.

El Wu Wei es la acción a través de la no acción y esa es la propuesta del Qi Gong.

La relajación y la concentración son las primeras etapas para aumentar el sentir. En la medida en que nos abrimos a sentir con cuerpo y mente(muchas veces se dice alma) aumentamos nuestra percepción y con ello la claridad con la que observamos y actuamos. 

En la medida que dejamos de hacer desde los mandatos de la mente en cuanto a ego se refiere, más eficaz es el Qi Gong para nuestra salud.

MEDIR LA ENERGÍA

¿ De qué hablamos cuando decimos hacer un trabajo energético?

Hablamos de  poner atención a lo que está pasando.

¿Cómo medimos esa energía?

Se puede utilizar como baremo, la capacidad de concentración, la capacidad de relajación, la capacidad de movimiento y la capacidad de comprensión., pero entonces estaríamos midiendo diferentes tipos de energía

Hay cientos de test que pueden medir esas capacidades pero en general para el concepto de energía del que queremos hablar, lo que utilizamos es un baremo personal basado en la experiencia y la intuición. Sencillamente nos sentimos bien, mal o regular.

De todas maneras tener energía, no implica necesariamente que una persona este equilibrada porque el equilibrio o desequilibrio siempre será subjetivo y dependerá de la persona que lo evalúe.

Al igual que la alegría no se mide con números, la energía tampoco.

Hay muchos tipos de energía, pero de la que hablamos no tiene una materia específica y tangible que se pueda medir, pesar o contar.

En estados unidos hicieron un experimento con universitarios y les dieron un móvil para poder llamarles a cualquier hora para preguntarles si en ese momento eran felices y que estaban haciendo.

El resultado fue que todos los que se sentían felices estaban centrados en lo que estuvieran haciendo, ya fuera estudiar, trabajar o hacer el amor. Los que no se sentían felices estaban pensando en algo que les había pasado o en algo que querían hacer y en ese momento no podían.

Es decir que el estar atentos al presente era el porcentaje más alto de personas felices con diferencia.

Esa felicidad que no tiene porque ser desorbitada o exagerada  sería el baremo y la referencia para un trabajo energético saludable y equilibrado.

A eso podríamos llamar trabajo energético. Estar presentes y auto atentos.

¿Cómo lo medimos? 

Seguro que se podrían hacer diferentes tipos de pruebas pero el problema fundamental es que cada persona parte de una energía base que le caracteriza como individuo y sólo a partir de ahí se puede valorar si una persona está bien energéticamente o no. Y cuando digo bien no me refiero a la idea de bien o mal, sino a la idea de vitalidad, fluidez, concentración, comprensión… que definen a esa persona como es normalmente.

Algunas personas dicen tener una percepción extraordinaria mediante la cual pueden ver chakras, auras y demás visiones que no son percibibles por todo el mundo. Incluso hay aparatos que fotografían el aura, sin embargo esas mediciones pretenderían verificar si esas personas en relación a ese enfoque están en equilibrio o no. No tendrían la cualidad de cuantificar la energía. 

Una manera de cuantificar sería a través de la kinesología que utilizaría el propio cuerpo como máquina para responder a la pregunta de cómo medir la cantidad de energía.

En definitiva cuando hablamos de hacer un trabajo energético que no implica un trabajo físico, ni emocional, ni psicológico, ni espiritual estaríamos hablando de un trabajo de atención(psicológico) y relajación(físico), donde fluimos(emoción) con la acción presente(espiritual). Si quitamos los paréntesis la frase queda de la siguiente manera: trabajo energético, igual a trabajo de atención y relajación donde fluimos con la acción presente. Por lo que en realidad es imposible hacer un trabajo exclusivamente energético que no implique en cierta medida a los otros aspectos.  

Un trabajo energético físico nos aportaría calor (movimiento), un trabajo energético emocional nos aportaría adaptabilidad (fluidez , ausencia de miedo), un trabajo energético psicológico nos aportaría claridad (concentración) y un trabajo energético espiritual nos aportaría comprensión(observación, rendición).

Y un trabajo solamente energético nos aportaría vitalidad, bienestar. Aspectos y cualidades de la persona que aunque se pueden cuantificar el punto de partida como ya he dicho antes, es personal. 

En principio la mayoría de los maestros están de acuerdo en que las personas nos nutrimos de tres tipos de energía: 

el aire,

los alimentos y 

el movimiento o esfuerzo físico y 

por último hay otro tipo de energía de la que no nos nutrimos sino que simplemente está ahí. Es la que recibimos al nacer de padres a hijos.

Es de esta última de la que hablamos. De la vitalidad. Una energía universal que nos rodea por todas partes. Por ello durante la práctica del Qi gong la idea no sería acumular energía sino tomar conciencia de cuanta energía tengo en ese momento. Cuan vital me siento y en base a ello hacer la práctica que considere oportuno para equilibrar, gastar o recuperar la energía.  

De las cuatro energías mencionadas, es interesante diferenciar que tipo de energía voy  a utilizar para mi práctica. 

Nadie mejor que uno mismo para saber si debe enfocar la práctica como entrenamiento para fortalecer, como mantenimiento para fluir o como descanso para recuperar.

Puedo tomar café y trabajar formas rápidas para calentar y entrenar. Debería saber que estoy utilizando energías externas que probablemente me lleven más allá de mis límites, si abuso de ellas.

Puedo sentirme fatigado y trabajar formas lentas o incluso la quietud. Debería sentirme revitalizado, si he enfocado bien la práctica.

Puedo sentirme bien y realizar un trabajo de mantenimiento fluyendo y respetando en todo momento mis límites.

De ahí que conceptos como ritmo, ciclo, lentitud, polaridad, atención, relajación… sean tan importantes de comprender para poder integrarlos en la vida cotidiana donde la energía sube y baja constantemente.

Fundamentalmente, la idea de la práctica  es dejar que la energía fluya  y adaptarse  y armonizarse con ese flujo. 

En la medida que uno fluye y se adapta puede observar sin bloqueos las diferentes energías y en base a ello llegar a la comprensión de qué es lo que más le conviene para vivir en armonía.

Cada uno de nosotros si observamos con atención tenemos un medidor de energía que no necesita más máquina que nuestro propio cuerpo. 

La conexión con la energía del Tao, con la idea de sentir la energía externa recorriendo el cuerpo, no tiene que ver con medir la energía, sino con la capacidad de sentir la energía fluyendo en mi.