5. Mente

5. LA MENTE

Un puente entre el cuerpo y el espíritu.    

El cuerpo no podría existir sin la mente y el alma; tampoco podrían existir en la Tierra la mente y el espíritu sin el cuerpo.

La mente también tiene su opuesto y siguiendo el principio de los opuestos antes mencionado, distinguimos entre mente Yin y mente Yang.

La mente es una hoja de doble filo. Ella tiene la fuerza de voluntad y ella nos la quita.

Como decía antes en los niveles de Qi Gong, la mente es fundamental y la intención entendida como fuerza de voluntad es su característica más distintiva.

LA MENTE YIN es interna, expansiva, es intuitiva. Son esos impulsos que llegan del insconsciente. Son impulsos que ya traemos genéticamente desde nuestra alma. Son inconscientes porque por la razón que sea, debido a nuestra educación, contexto social e histórico han sido reprimidos o mal interpretados y gestionados como algo malo o incorrecto.

Imaginemos que nazco con una impronta heredada de un abuelo alegre y optimista, pero nazco en un ambiente de guerra o de penurias económicas, donde mis padres aplican una férrea disciplina que no acepta las bromas. Con el tiempo, desde la razón ( la mente yang), quizás pueda  comprender y justificar esa educación y entonces desarrollar un carácter serio que bloquea cualquier muestra de alegría. Esto puede llevarme a una frustración que no comprenda a pesar de que a lo mejor, a priori, me va bien en una vida seria y reprimida, porque es lo que mi subconsciente a creado para  adaptarse a la situación.

El Qi Gong como el arte de la energía puede hacer consciente lo inconsciente y esa es la única manera de desbloquear una situación oculta o reprimida.

La mente Yin, no pretende desbloquear todos nuestros bloqueos comprendiéndolos paso a paso. Sencillamente la mente Yin adoptará una actitud meditativa de aceptación, de rendición y de observación con el fin último de que la energía se expanda, se mueva continuamente y fluya por nuestro cuerpo. La mente Yin, ya comprende el pasado por ello quiere vivir el presente.

LA MENTE YANG es externa, es cerrada, es racional. La mente yang se basa en la experiencia para determinar los futuros posibles mediante la reflexión. La mente Yang  son los impulsos que nos llegan desde el subconsciente. Son nuestros hábitos y sistemas de creencias que hemos ido estableciendo a lo largo de nuestra vida.

La mente Yang no comprende el pasado, por ello no quiere que haya cambios en el futuro y se esfuerza por comprenderlo todo y racionalizarlo. 

Podríamos decir que la mente Yin está más anclada en el pasado y con ganas de expandirse, de cambiar; y la mente Yang está más predispuesta al futuro con ganas de mantenerse en lo conocido, en la forma limitada. 

LA MENTE NEUTRA, es esa que oscila entre la mente Yin y la Yang, podríamos definirla como LA CONSCIENCIA. La que está en el presente continuo. Justo donde está nuestro espíritu. Por esta razón cuando el Qi Gong es un arte, se considera al Qi como consciencia, comprensión, lucidez, incluso se podría definir como iluminación cuando esa consciencia se convierte en un estado permanente.

Para la mente neutra cuando no está en fase Yin,  solo hay una búsqueda(Yang) : sentir la energía fluyendo en nuestro cuerpo. 

Cuando el Qi Gong está en la fase del trabajo con la energía está en fase de búsqueda y hay es cuando entra en juego la fuerza de voluntad. También queremos sentir la energía fluyendo en nuestro cuerpo.

La fuerza de voluntad para que no sea una disciplina que se ancla en nuestros sistemas de creencias(mente Yang) combina la búsqueda con la no búsqueda. Un concepto que volveremos a repetir al hablar de meditación.

En el trabajo mental del Qi Gong hay 5 principios o fases que cultivan la fuerza de voluntad con un único fin: el espíritu o mente neutra.

Repito que el trabajo mental corresponde al nivel intermedio del Qi Gong y es el puente al trabajo con el espíritu, por ello constantemente en los 5 principios no se puede dejar de hablar del espíritu.

Los 5 principios son:

  • Marcarse un objetivo
  • Tener una intención
  • Imaginar
  • Sentir con claridad
  • Practicar 

Thomás Cleary en su libro sobre meditación Taoísta, nos habla de tres tesoros: vitalidad, energía y espíritu que asociamos con cuerpo, mente y espíritu.

Vitalidad en cuanto que la sentimos en el cuerpo.

Energía en cuanto que la consideramos nuestra mente, nuestro carácter, nuestro movimiento.

Espíritu en cuanto que lo consideramos nuestra alma.

“Tres tesoros

La vitalidad, la energía y el espíritu.

La vitalidad (cuerpo):

Se cuidadoso con tus palabras y los pulmones se repondrán.

Se moderado con la comida y la bebida y el estomago se repondrá.

Deja de preocuparte y el corazón se repondrá.

Abandona la cólera y el hígado se repondrá.

No te dejes arrastrar por la lujuria y los riñones y los órganos de la reproducción se repondrán.

La energía (mente):

Olvídate de las palabras, mantente centrado y no perderás la energía. Limítate a ser consciente de cómo la energía se repone y vuelve después a gastarse. Después de haberte dedicado a reponer la energía durante cien días, no verás ningún exceso; pero si desperdicias la energía durante un solo día, experimentarás una sensación de insuficiencia.

La energía se alimenta mediante el silencio. Fundamentalmente los tres meses de invierno.

El espíritu (alma):

Cuando la mente y la respiración descansan la una en la otra, el espíritu se estabiliza de manera natural.

Cuando los pensamientos cesan el espíritu llega.

Para que el espíritu no te abandone es necesario tener menos deseos y volver a la naturaleza original, a las raíces de tu alma, mirando al interior.”

En vitalidad hace referencia a los instintos primarios del cuerpo: beber, comer y las emociones(mente Yang). La manifestación de las emociones son el puente entre cuerpo y mente. Dedicaré un capítulo entero a las emociones.

En energía hace referencia a los tres tipos de mente. La Yin: mantente centrado. La Yang: experimenta con la energía. La neutra: el silencio.

En espíritu hace referencia de como una mente neutra viviendo en un cuerpo relajado no tiene deseos.

He copiado este fragmento de Thomas Cleary para que entendamos que a partir de ahora, aunque voy a hablar de la mente como energía y de la energía como fuerza de voluntad, en todo momento hay que tener presente la dualidad y la paradoja de los conceptos, quiero decir:  

Cuando busque un objetivo parecerá Yang pero la consecuencia debería ser Yin. Cuando ponga una intención parecerá Yang pero la consecuencia debería ser Yin.

Cuando parezca que imagino algo externo (Yang) surgirá de mi interior (Yin)…

5 Principios para trabajar la fuerza de voluntad encaminada a sentir la energía, a comprender el arte de la energía, el Qi Gong mediante el trabajo con la energía:

1º OBJETIVO:

Desde la relajación comienzo a trabajar sobre un objetivo. Para ello me relajo y escucho para percibir un objetivo con claridad. Trato de que el objetivo no me llegue desde una reflexión o un razonamiento sino desde una sensación o una intuición. Aunque al principio será difícil que no llegue desde la reflexión o el deseo. No importa, si lo consideramos un punto de partida y estamos dispuestos a reconsiderarlo en caso de que la práctica nos lleve hacia otro lugar o estemos dispuestos a asumir las consecuencias de lo que suponga llegar a ese objetivo. Hay que tener muy presente el dicho de “cuidado con lo que deseas, pues puede que se cumpla” y la coletilla sería: que la mayoría de las veces no se cumple exactamente como uno quisiera. Por eso los objetivos que llegan desde la sensación suelen ser más sencillos y fáciles de lograr que los deseos. Los objetivos que sentimos, suelen proceder de mi naturaleza más antigua. De mi inconsciente. Algunos, a estos impulsos del insconsciente los catalogan como las tareas de nuestra alma para esta vida, pero aquí entraríamos en sistemas de creencias, por ello prefiero catalogarlos como impulsos genéticos o heredados del pasado. 

Para poder sentir un objetivo se trabaja el desarrollo de la percepción de los sentidos. Me refiero a los 5 sentidos. Hacer ejercicios de mirar y recordar lo que se ha visto una y otra vez, aumenta la capacidad de observación. Lo mismo con los otros sentidos.  Mediante la percepción educamos la atención. Marcarse un objetivo desde el sentir es el enlace entre el cuerpo y la mente. Como he dicho antes, relajar y sentir son fundamentales para el Qi Gong.

Centrarnos en sentir nos da una dirección hacia donde enfocar la atención y la atención nos va a dar claridad a la hora de seguir un objetivo. En esta primera fase de la práctica podemos marcarnos objetivos más racionales y desde el deseo incluso. El trabajar sobre pequeños deseos y lograrlos nos permitirá aprender sobre su sentido y consecuencias, además de motivarnos al constatar que el trabajo con la energía tiene efectos concretos que podemos hacer operativos.

Lograr más flexibilidad, más concentración, más energía, más suavidad, menos rigidez, menos rabia… Todo deseo por lo general va ir acompañado de un más o un menos, lo que significa un cambio y unas consecuencias.

Con un objetivo en mente pasamos a una segunda fase:

2º INTENCION:

La intención de realizar una acción. Sin emoción, sin expectativas. No dejarnos dominar por el deseo sería lo ideal y el dominio de la emoción se consigue mediante el dominio de la atención. La atención se consigue cultivando el hábito de unir mente y respiración. 

Estamos hablando de enfocar la intención desde una actitud meditativa que es la que va ha hacer de puente entre mente y espíritu. 

Imaginemos que pongo mi intención en huir o en pelear o en amar. ¿De dónde llega esa intención? ¿Siento qué es lo qué tengo que hacer o pienso qué es lo qué tengo que hacer? 

Si lo pienso es porque tengo expectativas, estoy centrándome más en el futuro en referencia a un pasado, más que en el presente. Quiero huir, pelear o amar para conseguir algo emocionante.

Si lo siento y cuando hablo de sentir no me refiero a sentir emociones, sino al hecho de percibir en el cuerpo, estoy más centrado en el presente. Siento miedo, siento rabia siento amor. Sino no hay expectativas, reconozco la emoción, la vivo y la dejo pasar. Siento la emoción, la vivo, reacciono en el presente inmediato y dejo que la emoción se apague sola, concentrándome en otra cosa con toda mi voluntad.

Recuerdo que estamos hablando de la práctica del Qi Gong desde la mente.

Si pretendo dirigir la energía con la intención, es necesario aprender a gestionar las emociones. No pretendo mover, ni dirigir la energía con ningún otro objetivo que no sea: sentir sin expectativas, sin exaltaciones. Sentir y dejar que fluya. 

Un modo de aprender a gestionar las emociones que nos descentran del momento presente, es el siguiente: al reconocerlas, utilizar la fuerza de voluntad y una vez reconocida de donde viene, concentrarse en otra cosa, apartando la atención del sentimiento molesto.

Es nuestra mente quien gobierna las emociones. Las emociones van y vienen pero solo uno mismo es quien se queda enganchado a ellas.

“ Dos monjes

Un  monje viejo, acompañado de otro más joven, caminaban en el bosque por un camino empapado, regresando a un monasterio de Japón. Encontraron a una mujer preciosa que se mantenía con mucha dificultad, al borde de una corriente de agua enfangada y rápida.

Comprendiendo la situación, el viejo monje la tomó en sus robustos brazos y la llevó a la otra orilla. Ella le sonrió , agarrada a su cuello, hasta que la dejó cortésmente en el suelo. Ella se inclinó a modo de agradecimiento y los dos monjes continuaron su camino en silencio.

A las puertas del monasterio, el monje ya no pudo contenerse. “¿Comó has podido llevar en tus brazos a una bella mujer? Creo que semejante comportamiento no es correcto por parte de un monje.”

El monje viejo miró a su compañero y respondió: “ Yo la he dejado allí abajo. ¿La llevas tú todavía?

Las emociones generalmente vienen de la interactuación con los otros por ello es importante tomar consciencia de quién gobierna las emociones. ¿Uno mismo o los otros?

A veces somos nosotros mismos quienes estamos enfadados con el universo o con nosotros mismos, pero si uno recurre a la atención y se mantiene centrado, enseguida evidencia el sin sentido de estar enfadado con uno mismo o el universo y la verdadera razón es el miedo a no responsabilizarnos de nuestros actos. Es la consecuencia de estar enganchados a una emoción y ya hemos visto que a las emociones, si no se les hace caso pasan por si solas y la manera de no hacer caso es: mediante la fuerza de voluntad centrarse en el momento presente y si fuera necesario pensar en otra cosa cuando la capacidad de concentración y atención no fueran lo suficientemente fuertes.

Se tenga o no, una intención fuerte. Se tenga o no, fuerza de voluntad para desligarse de las emociones y mantenerse concentrado, se pasa a la fase de imaginar, porque la imaginación o bien potenciará mi fuerza de voluntad o me ayudará a cultivarla.

3º IMAGINAR:

imaginar un patrón, molde o plan general de acción. el “pensamiento toma forma en acción” La intención dirige el chi. El cuerpo sigue al chi. Como he explicado antes, hay diferentes niveles de Qi Gong y al principio la mente va antes que la energía, antes que el cuerpo, porque no tenemos la percepción suficiente, ni el nivel de atención necesario para dejarnos guiar por lo que siente el cuerpo. En un nivel avanzado cuando el movimiento surge espontáneo, las sensaciones son claras y han sido confirmadas por la experiencia, la mente sigue al cuerpo. Las sensaciones energéticas de calma, de  estar centrado, de conectarse a un sentir desde nuestro interior, son las que guían a la mente a actuar en ese momento presente en consecuencia y según el nivel de comprensión que tengamos. 

Cuando a un monje tibetano le criticaban que de nada le servía repetir mantras todo el día porque era evidente que no estaba iluminado. Este respondía que no repetía los mantras para iluminarse sino para conseguir vibrar y estar en un estado de calma que le permitiera vivir y responder desde ese estado a las agresiones o demandas que la vida le ponía delante. 

Sentir el cuerpo y dejarse guiar por el es fundamental para trabajar con la energía.

Por eso al principio cuando lo imaginado coincide con un sentir nos indica una manera de funcionar. Una guía para que aprendamos a trabajar con la energía. Si siempre que imagino que la energía universal recorre mi cuerpo y lo limpia o lo alimenta o lo que sea que imaginamos coincide con un sentir y ese sentir nos lleva a un resultado siempre igual, estaremos afinando en la comprensión del arte de la energía o cuando menos tendremos la certeza de estar trabajando con la energía.

La linea entre lo que imaginamos y lo que sucede realmente es muy fina y si cuando trabajamos con la energía no hay cambio alguno, significa que nos lo estamos imaginando. Imaginar y sentir como una sola acción, es el primer paso.

Soñar despierto, es una fase incompleta de la imaginación.

Seamos soñadores; pero pongamos después en práctica algo conducente a la realización de esos sueños. Se empieza por sueños pequeños que nos permitan empezar a actuar en esa dirección. La imaginación nos da una dirección y una dirección da motivación y la motivación potencia la fuerza de voluntad, la intención.

Consejo final: No soñéis despiertos; no os abandonéis a la fantasía; creed cosas reales; obrad.

Hay un nexo común tanto en el objetivo, la intención y la imaginación: una dirección clara.

4º SENTIR CON CLARIDAD:

Significa que no hay dudas. Para que no haya dudas.  Para cultivar la claridad, debemos hacer una reflexión sobre las consecuencias. Aprender y experimentar. Que sea la experimentación la que nos guíe. No prejuzgar algo como imposible solo porque todavía no lo hemos experimentado o sentido. El objetivo, la intención, la imaginación son parte de este aprendizaje y experimentación.

Antes del sentir hay una fase de deliberación y toma de decisiones. Hay que tener cuidado con la reflexión excesiva y la duda constante que dispersan la energía. Es necesaria la concentración una vez tomada la decisión.

La deliberación nos ayuda a distinguir entre lo que nos llega desde nuestra propia comprensión y lo que asumimos como real porque lo dicen otros.

•1)  ¿Qué es eso?

•2)  ¿ De dónde viene?

•3)  ¿ Cuál es su uso y su propósito? ¿ Para qué sirve?

•4)  ¿ Cuáles son sus asociaciones? ¿ A qué se parece? ¿ En qué se diferencia de eso?
¿En qué sentido es mejor que las cosas que son similares o diferentes de ella?

•5)  ¿ A dónde se encamina? ¿ Cómo terminará? ¿ Qué consecuencias pueden
derivarse de ella? ¿A dónde puede conducirme?

•EN DEFINITIVA, BUSCARLE LA OPERATIVIDAD A LA PRACTICA DEL QI GONG.

Hay un momento en la práctica , en la que las respuestas a las preguntas deben ser respondidas, para qué lo que siento tenga sentido y el sentido dará claridad y veracidad a lo que hago.

En un momento dado, yo puedo estar practicando Qi Gong y tener sensaciones energéticas pero si no sé lo que significan o para lo que pueden servir me llevará a la confusión y a la fantasía.

Por ejemplo, debido a la práctica tengo una clara sensación de hormigueo en las manos cuando me concentro en ello y por eso creo que puedo mover y sentir la energía. Cuando acerco las manos consigo tener una sensación clara de densidad del aire, como si hubiese realmente una esfera entre mis manos. 

Como siente la densidad del aire me proponen sentir las diferentes densidades para lo cual  esconden un objeto mío debajo de una pirámide hueca al lado de otras cuatro vacías. Si no soy capaz de encontrar el 100 % de las veces donde se oculta el objeto, en realidad tengo una sensación en las manos que me sirve para poca cosa. 

Imaginaos a alguien que se dedica a la terapia y dice saber donde el cuerpo está Yin y donde está Yang solo pasando las manos por el cuerpo. Si esa persona no siente con claridad y no distingue las diferentes vibraciones de manera que cuando actúa algo cambia en el paciente esa persona estará confundiendo sus propias sensaciones con la energía de la otra persona. Se está sintiendo a si misma y no a la otra. 

Este ejemplo, hace referencia al Qi Gong terapéutico externo y al trabajo con la energía a distancia que es más complejo y forma parte de la medicina china. Se sitúa en el nivel intermedio de la práctica del Qi Gong.

Sentir la energía con claridad y encontrarle una operatividad puede ser algo tan sencillo como el dicho de Mahatma Gandhi:

Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras. Cuida tus Palabras porque se volverán Actos. Cuida tus Actos porque se harán Costumbres. Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter. Cuida tu Carácter porque formará tu Destino. Y, tu Destino será tu Vida….”

 

Llegado a este punto solo queda un paso:

5º VIVIR LA RACTICA:

La acción en si y la perseverancia. La perseverancia es la clave. Siempre he dicho que    el único misterio y por ello dificultad del Qi Gong, es la constancia y la perseverancia.

Si se práctica con constancia y perseverancia los cambios y maravillas del arte de la energía surgen y se manifiestan.

La mente es la hoja de doble filo. Ella tiene la fuerza de voluntad y ella nos la quita.  La energía se cultiva mediante la fuerza de voluntad( practicar) y la falta de fuerza de voluntad esconde o dispersa la energía (no práctica).

La práctica como ejercicio puede ser hacer las cosas desagradables, precisamente, porque desagradan; las ininteresantes, porque no interesan. Así se disciplina la Voluntad.

La práctica es la vida y la propuesta del Qi Gong es vivir esa vida con la conciencia de que la mente está entre el cuerpo y el espíritu. Vivir la vida comprendiendo el juego de la dualidad, del movimiento continuo, del cambio continuo, del fluir de la energía. 

De nada sirve la teoría sin la práctica. La energía que se gana con meses de práctica no dura eternamente. Solo el hábito, el aprendizaje y la apertura al aumento constante de la percepción en el presente continuo, hacen que la energía fluya sin mengua.

SENTIR LA OPERATIVIDAD DE LA PRACTICA  genera la confianza y la motivación para  convertir la atención en un hábito.

Al desarrollar la Voluntad entendida como Intención energía, desarrollamos el carácter, el Yo, en suma. Hacia donde enfocamos nuestra intención llegan nuestros actos. Estos objetivos cumplidos generan un fuerte y redondeado carácter de autoconfianza y comprensión, porque confiamos en la acción a través de la no acción. 

Este carácter en la medida que mediante la fuerza de voluntad, este relajado, centrado y atento acercándose a la imagen de alguien que vive con la intención de una actitud meditativa, será el que haga de puente entre mente y espíritu.

Como dice el Tao te king: 

!sin hacer, se hace todo”.

Las tres reglas generales de aplicación de un objetivo, de una intención, de la imaginación, de sentir con claridad y de vivir la práctica se pueden reducir a tres palabras: PACIENCIA, PERSEVERANCIA Y PRÁCTICA.