4. Cuerpo

4. CUERPO

Principios que marcan y guían un camino hacia la comprensión del arte de la energía.

Como he dicho antes, el Qi gong es un arte, sin embargo antes de convertirse en arte es un trabajo. Podríamos decir que el arte es la consecución y el trabajo es el proceso de aprendizaje.

Para aprender es fundamental cultivar las siguientes cualidades:

Relajación, Conciencia corporal, Conciencia sensorial, Salud y Entrenamiento.

Relajación: la relajación en el Qi Gong no se entiende como la relajación de tumbarse en el sofá o de ir a dormir, aunque el dormir es una referencia importante. Una de las facetas de la relajación es el descanso y ante una enfermedad o desarmonía, si el practicante de Qi gong se siente con fuerzas realizará la práctica de pie, pero si se siente débil y sin fuerza, practicará sentado. Si la fuerza es tan escasa o la enfermedad es tan fuerte que necesita tumbarse, hará la práctica tumbado, transitando y combinando entre el dormir y la práctica, ya que el dormir es la forma más natural que tiene el cuerpo de descansar.

La relajación en el Qi Gong es una relajación atenta donde el cuerpo se mueve parecido a la marioneta que cuelga de los hilos, con el añadido de que el cuerpo se apoya en el aire, como suspendido en el aire a la vez que anclado en la tierra.

Podríamos decir que la relajación en si misma es Yang y la atención Yin.

La relajación Yang sería la aliada de la gravedad. Pesada y descendente aunque blanda y flexible. Un cuerpo dormido o inconsciente. Muy parecido, no igual, al cuerpo de un bebe o borracho. La mente consciente está casi ausente.

La relajación Yin que es atención. Es ligera. Es expansiva. Es suave pero a la vez, sujeta los músculos, no los deja caer a plomo, como muertos o dormidos. Más que sujetar se apoya en el aire. Es muy característica de las posturas estáticas y cuando se aplica al movimiento en lugar de apoyarse, la sensación es de flotar. La mente está muy presente y observadora.

La combinación de estas dos relajaciones hacen que el cuerpo este centrado, en equilibrio, enraizado y a la vez ligero, suave, sensible y perceptivo.

El cuerpo relajado del Qi Gong es el que descansa como el cuerpo dormido y el que se mueve ingrávido.

El cuerpo relajado y atento del Qi gong lo convierte en un potenciador energético, además de un experto en eficiencia energética. Su práctica trata de conseguir el mayor rendimiento con el menor desgaste posible. Por ello, su práctica incide sobre todo en la prevención y en la restauración de la vitalidad.

Eficaz para mantener el sistema inmunológico fuerte y para recuperar la vitalidad después de una enfermedad u operación.

El Qi Gong no se hace para relajar, sin embargo, sino hay relajación, no hay Qi Gong.

Una de las actitudes más difíciles del Qi Gong es la de esperar. El tener la paciencia para dejar que la energía llegue y se manifieste en el cuerpo.

Casi siempre las propuestas de Qi Gong son propuestas de movimientos dinámicos con los que se cultiva la energía Yang. Incluso los sistemas que proponen posturas estáticas más propicias para cultivar la energía Yin, en muchas ocasiones trabajan fundamentalmente con la intención de la mente buscando resultados, convirtiendo así la energía Yin en Yang. 

Pocas personas desarrollan la paciencia suficiente para trabajar con la suavidad, relajación y constancia necesarias que requiere el dejar que la energía llegue y se instale en nuestro cuerpo, aunque las consignas son bien sencillas: relajar y sentir.

La dificultad de cultivar la energía Yin es una de las razones por la que el Qi Gong sin expectativas, es el Qi gong más avanzado. Su foco principal está, en cultivar una mente pacifica y neutral, persiguiendo o mejor dicho, con la esperanza de  la meta final de la iluminación. La diferencia entre perseguir y abrirse a la posibilidad, de iluminación (lucidez, claridad) marcan una gran diferencia.

La destreza para cultivar la energía Yang y esperar a que la energía Yin se acumule, llevan a crear la energía Jing que es la energía primigenia. Esta energía Jing es la batería que al nacer recibimos de nuestros progenitores y que utilizamos como reserva cuando nos excedemos o al final de nuestra vida cuando nuestro cuerpo pierde la capacidad de regeneración.

Escuchar es una de las mejores virtudes para saber si uno está cargando o descargando energía. 

Thomás Cleary, un experto en Taoísmo dice sobre la energía:

La Energía

Olvídate de las palabras, mantente centrado y no perderás la energía. Después de haber dedicado a reponer la energía durante cien días, no verás ningún exceso; pero si desperdicias la energía durante un solo día, experimentarás una sensación de insuficiencia.

La energía se alimenta mediante el silencio. Fundamentalmente los tres meses de invierno”.

La relajación es clave para poder escuchar. Los sistemas de creencias, los patrones y hábitos adquiridos a lo largo de nuestra vida son el gran obstáculo para relajar. Todos creemos saber cuando estamos relajados y cuando no y sin embargo, la mayoría de las veces lo confundimos con el estado de confort y armonía que nuestro cuerpo sabiamente a desarrollado adaptándose a nuestra forma de vivir. Nuestro cuerpo ajusta nuestra postura, nuestros músculos y constitución como buenamente puede, ante la cantidad ingente de extralimitaciones y presiones a las que le sometemos diariamente. 

Si yo ahora, le pidiese a quien está leyendo que se relajase, seguramente lo primero que haría sería acondicionar su postura, por ello hablaré más adelante de la conciencia corporal. Si al pensar en relajar necesito cambiar algo en mi cuerpo, significa que estoy sujetando la situación, el momento, con cierta tensión. Quizás sea justo la necesaria para ese momento pero en general lo gestionamos todo con más tensión de la necesaria. 

La cuestión es que siempre se puede relajar más, pero nuestros hábitos son tensiones que nos ayudan a gestionar la interpretación de la vida que cada uno hacemos.

El objetivo en la relajación, sería cultivar la capacidad de adaptación, relativización y flexibilidad ante el mayor numero de situaciones posibles. Con la humildad de reconocer que quien más, quien menos, no nos encontramos en un estado de aceptación total, de amor universal y unión con todos los seres, como se entiende que es un estado de iluminación o un estado de relajación profunda.  

El trabajo por parejas es de gran ayuda para aprender a discernir diferentes grados de relajación, ya que lo que para algunos puede ser relajación para otros puede suponer tensión. El ver en el otro, un espejo de mis tensiones y colocarse en la piel del otro, ayuda a identificar esos patrones que en la mayoría de los casos son patrones defensivos ante diferentes situaciones o conductas que tratamos de esconder. Si como he dicho antes, desarrollo la escucha y cultivo una relajación atenta, poco a poco mi percepción de las diferentes energías expresadas como emociones, tensiones musculares, gestos…ira en aumento y el hábito de relajar se podrá integrar en la vida diaria.

Aunque este capitulo hace referencia fundamentalmente al cuerpo, hay que recordar siempre que cuerpo, mente y espíritu van unidos, por lo que se entiende que todo lo escrito en relación al cuerpo se puede extrapolar a la mente, que también aumenta la percepción al  relajarla.  

Conciencia corporal

Cuando se comienza con el Qi Gong es fundamental tomar conciencia de nuestro cuerpo y sus limitaciones, ya que esa primera atención me va a permitir  tener un baremo en el que poder constatar los progresos y posteriormente sensaciones sutiles que se manifiestan en nuestro cuerpo y de las que apenas somos conscientes.

En el cuerpo se manifiestan casi todas las sensaciones y movimientos energéticos que nos permiten comunicarnos con las demás personas.

Al aumentar nuestra conciencia corporal, aumentamos nuestra capacidad de sentir los bloqueos energéticos que nos condicionan a la hora de utilizar nuestro cuerpo con la mayor operatividad y eficiencia posible.

Al principio, es importante aprender una tabla de ejercicios o formas que nos permitan establecer referencias.

Aprendiendo o corrigiendo ejercicios de sicomotricidad o tomando conciencia de nuestras posturas podemos cambiar hábitos de años que están mermando nuestra salud. 

Hay libros enteros que hacen diagnósticos mediante la observación del cuerpo, ya que en él se refleja todo lo que nuestra mente consciente, subconsciente e inconsciente han vivido a lo largo de nuestra vida. Todo queda gravado y reflejado en el cuerpo.

(libro: Como-leer-el-cuerpo-Wataru-Ohashi)

La biodescodificación, la bioenergética, la medicina china… basan en gran medida sus diagnósticos en la observación del cuerpo.

En lo que concierne al Qi Gong, la conciencia corporal está enfocada en relajar y en mantener una constante relación con la mente.

El Qi Gong como el arte de la energía va a considerar a la mente más importante que el cuerpo, pero no olvida que el cuerpo también tiene memoria y por ello no puede obviar la información que recibe de él, ni su capacidad para potenciar la energía.

Con la repetición constante de los ejercicios va a crear memorias y patrones de movimiento, que con el tiempo se van a ir afinando hasta poder distinguir los movimientos más sutiles del cuerpo energético.

Después de muchos años de trabajo un maestro de Qi gong puede decir que en una postura estática, está todo lo necesario para comprender y cultivar la energía, pero esto no sucede hasta después de haberlo vivido con todo su cuerpo y no antes de haber pasado por todas las experiencias de movimiento y quietud.

Esto quiere decir que ha repetido movimientos dinámicos hasta 10.000 veces con una intención y actitud adecuada. Que ha repetido posturas estáticas durante 3.000 horas con la suavidad y constancia adecuadas. 

El Dan tien inferior es el centro y el catalizador de la energía del cuerpo. Las sensaciones de movimiento centrado y relajado van a surgir de la capacidad de mantener el movimiento centrado en el Dan Tien inferior y desde ahí expresar al resto del cuerpo su fuerza, su equilibrio. Las extremidades son una expresión de nuestro cuerpo y a su vez potenciadores. Cuando nuestros brazos por ejemplo,  se abren y cierran potencian una energía diferente que cuando suben y bajan. No es lo mismo, tener el cuerpo relajado y dispuesto a percibir lo de dentro y lo de afuera en una actitud de abrir y cerrar, que tener el cuerpo en una atención constante de como la energía se carga y descarga en mi cuerpo en un movimiento de subir y bajar. 

Los movimientos de Qi Gong concuerdan con expresiones, con sentimientos, con emociones, con ideas y en la repetición suave y constante, desde una actitud meditativa, se puede sentir la influencia energética que tiene en nuestro cuerpo.

Repetir muchas veces (media hora mínimo) un movimiento característico del elemento “Metal” como es abrir cerrar, es bastante probable que nos genere picor en la piel al día siguiente. Pudiendo así constatar la relación de un movimiento concreto con una consecuencia concreta. Sin embargo, sino se tiene el Dan Tien inferior cargado energéticamente difícilmente sentiremos el movimiento por los meridianos correspondientes en el momento de hacer los ejercicios, que es el paso previo para poder trabajar con la intención y desarrollar la conciencia sensorial.

Conciencia sensorial

La conciencia sensorial nos va a introducir en la percepción del campo energético que he mencionado antes.

Tener el Dan Tien inferior cargado energéticamente y en su defecto, aunque no sea lo mismo, sino sabemos lo que esto significa, estar descansado y vital, también puede valer. Estar descansado, relajado y en calma es un lugar desde donde empezar a observar.

Sentir la energía y su movimiento, es una manera de observar el cuerpo diferente a lo habitual. Es mirar hacia un cuerpo que va más allá de la piel. Nuestro cuerpo sutil o energético.

Curiosamente para la mayoría de las personas es relativamente más sencillo sentir y ver la energía del cuerpo energético que nos rodea que sentirla dentro de nuestro cuerpo.

Si en un primer ejercicio nos proponemos estar de pie y totalmente quietos, lo primero que constatamos es que la quietud absoluta no existe más que en la rigidez de un cuerpo muerto. Por eso, en la medicina china la mayoría de las veces cuando hay desarmonías que nos generan rigidez, se asocian a factores genéticos heredados de nuestros ancestros. Con la muerte en cierto sentido. No siempre.

Al tratar de estar totalmente quietos comenzamos a tomar consciencia de otros pequeños movimientos a los que en general no hacemos caso. Quizás una respiración agitada o corta o …, tensiones o desequilibrios posturales…

Sin embargo esos síntomas o pequeños movimientos tienen mas que ver con la conciencia corporal que con la conciencia sensorial.

La conciencia sensorial tiene más que ver con el sentir y no solo las emociones sino también sensaciones de calor, de cosquilleo, de palpitaciones, de vibraciones…

Y aun así, estas sensaciones son más bien manifestaciones de la energía sutil. 

La energía sutil tiene una cierta densidad y por ello cuando se ve y se siente externamente es más fácil identificarla internamente.

Podemos empezar por ver nuestro campo energético poniéndonos delante de un espejo y después de respirar tranquila y profundamente unas veces abrimos una mirada periférica o como los taoístas dirían: ver sin ver. Se enfoca un breve segundo la mirada justo encima de nuestra cabeza y luego se desenfoca. En la medida que se va viendo una especie de tenue luz alrededor de nuestra cabeza se va subiendo la mirada por encima de la cabeza.

No se trata de ver el aura o el campo energético en su plenitud. Algo que aunque se puede entrenar y cultivar, sino se tienen cualidades innatas difícilmente se llegará a conseguir. Se trata de constatar que hay una densidad que nos acompaña constantemente. (libro Barbara Brenan)

Para seguir constatando que tenemos un cuerpo energético que nos rodea podemos trabajar con la sensación de densidad del aire. Sentir una esfera en nuestras manos es el ejercicio más común. Una vez sentida esa densidad se puede constatar como el movimiento generado con una mano se puede sentir en la otra. Se siente como una caricia y esa referencia va a ser muy valiosa para luego sentir esa caricia moverse por el interior de mi cuerpo, cuando con la intención quiera mover la energía a voluntad.

Si tenemos el Dan Tien inferior cargado energéticamente podemos tener la sensación de movimiento energético involuntario que se expande por donde nuestro cuerpo necesite. La sensación energética física y sutil manifestada de diferentes maneras como de cosquilleo, vibración, corriente de aire, calor… va acompañada de una sensación de calma, de relajación y de movimiento unificado.

Si realmente, hemos acumulado energía en el dan Tien inferior las sensaciones serán más claras como consecuencia de un Dan tien medio también cargado energéticamente y entonces podremos trabajar con la intención dirigiendo la energía por donde nuestra mente decida.

De cuando el Dan Tien superior está cargado energéticamente, apenas puedo decir que una de las sensaciones que se perciben desde la conciencia sensorial es que se puede sentir en tu propio cuerpo lo que otra persona a tu lado siente.

La conciencia sensorial es algo que se puede cultivar y potenciar haciendo ejercicios de percepción de los 5 sentidos y también mediante la quietud, la lentitud y el silencio. 

Por ejemplo, para sentir la densidad del aire, de nuestro cuerpo, el movimiento excesivamente lento, casi quieto, es de los más apropiados. Para sentir como el cuerpo se apoya en el aire y como se queda en suspensión, las posturas estáticas Qi Gong del Zhang Zhuang son muy apropiadas.

La salud

La relajación, la conciencia corporal y la conciencia sensorial son parte de un proceso. Parte del aprendizaje del arte de la energía(Qi Gong) y dentro de este aprendizaje, está la zona intermedia, la de la salud, como he explicado al diferenciar diferentes niveles de Qi Gong. El Qi gong para la salud requiere definir el concepto de salud.

Para el Qi Gong un cuerpo sano, no es el cuerpo perfecto de un deportista en su momento de esplendor.

Para el Qi Gong, un cuerpo sano es aquel por el que la energía fluye sin barreras, en armonía. En la  medicina china las enfermedades se definen como desequilibrios y justo lo previo a la enfermedad, como desarmonías.

La distinción entre equilibrio y armonía del cuerpo y el Ego (mente Finita) es fundamental para entender la propuesta del Qi Gong como una herramienta de prevención de la salud y en consecuencia de filosofía de vida.

El equilibrio es el que se mantiene siempre en el centro, sin embargo para la medicina china eso es imposible, ya que el movimiento continuo e infinito del universo hace que como personas físicas nunca podamos estar en el centro. Ya que el centro solo existe en relación a algo finito. No existe un centro fijo en un infinito en movimiento. 

La armonía, desde otra actitud, va a adaptarse continuamente al entorno, buscando el equilibrio que justo en ese momento y en las circunstancias que sean, con la información que tiene, le van a llevar al equilibrio. Por esto, en la filosofía Taoísta de donde surge el Qi Gong, se habla del camino del medio.

Un maestro taoísta explicaba con el ejemplo del equilibrista, la similitud entre vivir en el camino del medio y vivir con  ecuanimidad. La palabra ecuanimidad comprende dos términos que ya son muy orientativos: equilibrio (ecu) y alma (anima). Definiendo la ecuanimidad como ánimo equilibrado, animo estable y constante, animo no sometido a grandes fluctuaciones como pueden ser la euforia y el abatimiento o depresión.  La ecuanimidad es la cualidad del camino de en medio, que se define como un equilibrista que manteniéndose en el centro de la cuerda se balancea levemente hacia un lado y otro sin llegar a caer. Balanceándose por el hilo de la vida.

En definitiva para el Qi gong la salud es cultivar un constante balanceo energético para vivir en armonía. Al distinguir el Yin y el Yang, y cómo lo Yang da paso a lo Yin y viceversa, vamos tomando consciencia de ese balanceo y podemos volver al centro de la cuerda antes de que la desarmonía se convierta en desequilibrio. Mediante el Qi Gong mantenemos una actitud de relajación y atención que nos permite mantenernos centrados. Por eso, aunque relajar y sentir sea una de las claves para recargar energía; integrar en el día a día la consciencia del movimiento energético de carga y descarga energética, es una de las practicas más difíciles del Qi Gong. Sentirlo puntualmente es relativamente sencillo, integrarlo va a depender de la fuerza de voluntad. La consciencia y la atención plena son el nivel más alto de Qi gong.

La energía que generamos con una actitud meditativa es la más eficiente para una salud equilibrada, sin embargo la dificultad de integrar en el día a día, en nuestro cuerpo y nuestra mente, la aceptación total o el amor universal, cuando la dualidad bueno y malo dejan de existir, hace que nos resulte más sencillo transitar y vivir adaptándonos constantemente, para encontrar cierta armonía en la vida. 

Vivir con coherencia el sistema de creencias de cada uno, es una posibilidad bastante próxima a la armonía.

Está adaptación y búsqueda de armonía se trabaja desde el Qi Gong adheriéndose a lo positivo, tal como dice el I ching. En todo, incluso en lo más horrible y negativo hay algo de luz, algo de positivo, desde donde se puede iniciar un camino hacia el equilibrio. El Qi gong para la salud busca una sensación de bienestar, considera la desarmonía o el desequilibrio como algo positivo porque lo considera parte del aprendizaje. 

En la medida de su comprensión, el practicante va a distinguir en su práctica tres actitudes diferentes: para fortalecer, para equilibrar y para descansar.

Fortalecer se refiere al entrenamiento donde se trabaja la energía Yang.

Equilibrar se refiere a escuchar cual es la práctica más conveniente en ese justo momento de la práctica. Se trabajan las energías Yin y Yang.

Descansar se refiere a practicar con una actitud de gozo, de disfrutar una práctica que nos conduzca a una relajación profunda y atenta. Dejar que la energía llegue. Se trabaja fundamentalmente la energía Yin.  

Teniendo en cuenta estas tres actitudes, la práctica del Qi gong para la salud considera trabajar los tres a la vez, es decir:

Solo por el hecho de ponerme a practicar ya le estoy dando la connotación de entrenamiento, de fortalecer. Por ejemplo, si decido practicar todos los días, esa sencilla consigna me llevará a fortalecer.

Una vez empezada la práctica si escucho las necesidades de mi cuerpo y mi mente experimentando y probando diferentes ejercicios hasta encontrar el que considere oportuno estaré trabajando la intuición que me permita arraigar un hábito de escucha que me permitirá transitar entre el Yin y el Yang de una manera fluida. 

Y si mientras estoy experimentando con los ejercicios, busco una idea de descanso, de relajación profunda y atenta, permitiré que mi cuerpo y mi mente se aúnen, aprendiendo a economizar por un lado y recargando la energía vital por otro. Accediendo en cierto modo a esa energía espiritual, de aceptación y equilibrio.

En resumen, una práctica de Qi gong que no se encuadre dentro de un sistema concreto, con objetivos concretos, debería contemplar: fortalecer, equilibrar y descansar de una manera global, para aumentar su eficiencia en equilibrar, comprender y darle un sentido a la práctica.

La larga historia del Qi Gong estudiada y experimentada en relación a la medicina china ha generado muchos sistemas y ejercicios de Qi Gong enfocados a reajustar y equilibrar los desequilibrios de cuerpo, mente y espíritu.

Los ejercicios de Qi Gong específicos que no se trabajan con una actitud global como he explicado antes, cuando no se tienen conocimientos de medicina china o un diagnóstico acertado de una persona cualificada son una fuente de confusión más que un camino hacia el equilibrio y la salud.

No tiene sentido trabajar, el potenciar solo el meridiano del sistema riñón-vejiga si no existe un desequilibrio previo y diagnosticado correctamente.

Prácticamente todos los ejercicios de Qi Gong específicos, enfocados a reequilibrar un desequilibrio se basan en la sabiduría de la naturaleza y su dualidad Yin Yang.

Vivir en armonía y acorde a la naturaleza es una de las máximas de la medicina china y por correspondencia del Qi Gong. 

Sin embargo, hoy en día el ritmo artificial del ser humano sobre todo en las ciudades le aleja mucho de esa vida en concordancia y armonía con la naturaleza.

El mero hecho de vivir con luz artificial o encerrados la mayor parte del tiempo entre paredes, altera el ciclo natural del día y la noche…

Los hábitos de vida en desarmonía con la naturaleza son uno de los mayores obstáculos para que el Qi Gong como terapia especifica sea eficaz al 100 %.

Es una razón más para enfocar la práctica del Qi Gong desde una actitud global, meditativa e integrada en la vida diaria en la mayor medida posible.

Una actitud de relajación atenta en todo momento es bastante más operativa y saludable que una sesión de ejercicios de Qi Gong realizados técnicamente perfectos o con una intención desacertada.   

Entrenamiento

En referencia al cuerpo he hablado fundamentalmente de conciencia y actitud por lo que podría parecer que hablo del cuerpo pero le doy más importancia a la mente o al espíritu.

El cuerpo no solo es donde se manifiestan mente y espíritu. El cuerpo en la medida que va creciendo y madurando va generando sus propias memorias. La kineosología por ejemplo es una muestra de la capacidad de respuesta desde el cuerpo. Cada célula de nuestro cuerpo contiene toda la información que contiene nuestra mente si creemos en la tercera afirmación enunciada en las bases teóricas anteriormente expuestas:

c) El todo se puede ver en cualquiera de sus partes. En lo micro podemos ver lo macro, y en lo macro podemos ver lo micro. Esto significa que en cualquier parte del cuerpo podemos ver el funcionamiento del todo. Al examinar la cara podemos ver el estado de los sistemas digestivo, circulatorio y nervioso; del corazón, de los órganos sexuales, de los riñones, del hígado y la vesícula biliar, y del bazo. Además, podemos ver muchas características personales, entre ellas el talento, las tendencias, las fuerzas y las debilidades. La cara revela los secretos del cuerpo y el espíritu.

En base a esto, el Qi Gong a diferencia de la meditación contempla al cuerpo tan importante como la mente y el espíritu a pesar de su transitoriedad.

El Qi gong precisamente, mediante la repetición constante de los ejercicios, miles de veces, afina y fortalece el cuerpo. 

Por ello una actitud de entrenamiento, de fortalecer donde la constancia y la perseverancia son fundamentales va más allá y es más eficiente que una actitud de mantenimiento.

Como he dicho antes para el Qi Gong es fundamental que la energía fluya y es irremediable el desgaste de esta. Lo habitual en el ser humano es recargar, mediante la comida, la respiración, el sol y el ejercicio.

La diferencia entre otras muchas disciplinas corporales y el Qi gong en cuanto a como entrenar y fortalecer el cuerpo estriba en poner atención a no desgastar energía.

Un ejercicio aeróbico genera calor y carga energética al oxigenar más el cuerpo, pero a la vez genera una descarga de nutrientes y demás que  en cuanto se deja esa respiración desorbitada, sino se hace un trabajo de recuperación, el entrenamiento habrá sido en vano.

En el Qi gong, siempre y cuando no haya un objetivo de mejora física concreta no se hacen ejercicios aeróbicos. El cuerpo entrena y se fortalece mediante dos cualidades:

la lentitud o aquietamiento en su fase más extrema y la repetición de los ejercicios un mínimo de 20 minutos durante años.

El aquietamiento no es lo mismo que la quietud que nos puede llevar a la rigidez. El aquietamiento hace referencia al movimiento dentro de la quietud. Externamente puede parecer que una persona este quieta pero internamente el movimiento es incesante y consciente. También hace referencia al aspecto mental donde en el movimiento hay quietud. Una persona externamente puede parecer que se mueve pero internamente está en calma. Su mente está centrada. 

El Qi gong no es una práctica que se realiza durante un tiempo y luego se deja de hacer. Para acceder, a los beneficios del Qi gong se ha de practicar toda la vida, por eso la idea de convertirlo en un modo de vida, integrándolo en la vida diaria. 

La energía va y viene y nuestra practica se adapta a las circunstancias de nuestra vida, de nuestra edad, de nuestra actitud.

El cuerpo con la edad se va apagando o va perdiendo su fuerza  y el entrenamiento y el  fortalecimiento del cuerpo nos servirá para poder utilizarlo con su mayor eficiencia posible, lo cual no significa que a los 80 uno pueda realizar proezas que ni siquiera a podido realizar a los 20.

Respetar los límites del propio cuerpo es importante para no hacerse más daño, sin embargo para el Qi gong eso no significa no esforzarse. Solo significa que si no puedo dar un salto de 2 metros, a lo mejor  si puedo dar 10 saltos de 20 centímetros. La lentitud y la repetición abren puertas sorprendentes.  

Una imagen que puede describir el trabajo energético del Qi Gong podría ser comparar a la persona con un coche eléctrico y comparar el Qi con el suministro eléctrico.

 El suministro eléctrico hace referencia a nuestra fuente de alimentación externa que para simplificar vamos a considerar que proviene de los alimentos, el agua, el sol y el aire. Hay otra fuente de alimentación interna que es la energía heredada de nuestros padres que recibimos al nacer. Esta la vamos a considerar como una batería de la que solo echamos mano si nos falla la fuente de alimentación externa.

Como he dicho antes, para trabajar y cultivar la energía es fundamental ser consciente de lo que me descarga y lo que me carga.

Si a lo largo de mi vida me voy alimentando de una manera equilibrada no necesitaré utilizar la batería y está se mantendrá llena hasta que el propio desgaste del tiempo haga que mis capacidades regenerativas no sean lo suficientemente fuertes como para absorber la energía externa y entonces más o menos hacia los 65 comenzará a desgastarse.

Los problemas suelen suceder cuando se tiene una fuga en la batería y no se es consciente de ello. Mientras este conectado a la red eléctrica externa no habrá problemas pero si, , una persona va por la vida a un ritmo por encima de su capacidad de gestión y asimilación energética externa, estará tirando de batería sin darse cuenta. 

Una persona que para  mantener el ritmo de su vida necesita tomar café de continuo o  ir al masajista cada poco o tomar drogas o medicamentos de por vida o cualquier tipo de estimulante desde la perspectiva del Qi Gong está viviendo o por encima de sus posibilidades y todavía la vida no le ha llevado a una situación tal que le funda los plomos o está viviendo de prestado.

Evidentemente todos tenemos fugas, pero por lo general no son lo suficientemente grandes como para dejarnos sin batería. La fuga común para todos los seres humanos es el tiempo que nos lleva a envejecer. Si uno no acepta el cambio de ritmo que requiere la edad la batería se agotará pronto.

Esta diferencia entre funcionar con energía externa o interna hace que se establezcan los diferentes niveles de Qi gong.

Cargarse con energía externa es fácil, Sencillamente basta con cuidar la alimentación, la hidratación, pasear al aire libre y fortalecer y mejorar la oxigenación mediante el Qi Gong. Solamente con aprender a hacer una respiración abdominal y practicar con una actitud relajada ya se mejora la oxigenación y la circulación energética.

Si en un nivel intermedio, alguien hace del Qi gong su herramienta principal para cargar energía y con la mente mediante la intención y la fuerza de voluntad dirige su práctica a fortalecer y entrenar será como si estuviese conectado todo el tiempo a la red eléctrica. Esto les sucede mucho a los artistas marciales acumulan una gran cantidad de energía que les da mucho poder pero obligatoriamente necesitan practicar  todos los días ya que muchos no descansan lo suficiente porque no son conscientes de que tienen una fuga hasta el momento en que llegan las lesiones, graves desequilibrios o incluso la muerte a edades muy tempranas.

En el tercer nivel es cuando se puede recargar en cierta medida la batería. Es la famosa energía Jing. Esta recarga solo sucede cuando se consigue conectar la batería (energía interna) a la energía externa (la energía de la tierra y la energía del cielo).

El dan tien inferior (Tierra) se conecta con una idea de enraizamiento, una idea de calma, donde los órganos se relajan. Por gravedad su energía desciende y esa relajación nos conecta con una sensación de energía que sube y baja del Dan tien a la tierra y viceversa.

El Dan Tien superior (cielo) se conecta con una idea de claridad, de ligereza en el cuerpo y de densidad del aire que nos lleva a flotar. Una energía que nos mantiene erguidos y despiertos.

Para sentir estas dos energías no hay que hacer nada, solo observar, ser testigo de como llegan y fluyen por el cuerpo. Solo SER que dirían muchas escuelas filosóficas.

O una actitud meditativa que propone el nivel más alto de Qi gong.