2. Niveles en la práctica del Qi Gong

 

El Qi gong más básico en el que el practicante no necesita conocer la teoría utiliza principalmente el esfuerzo físico y la mente no tiene prácticamente un rol en el ejercicio. Esto puede ser aerobic, baile, caminar o correr, donde la mente solo está armonizada y relajada. No es necesario entrenamiento especial y se llama Qi gong secular.

En un nivel intermedio de este Qi gong la mente y la actividad física se combinan en igual medida. Esto sería el Qi gong comúnmente practicado en velocidad lenta donde la mente se utiliza para mover la energía en coordinación con el movimiento físico. A través de movimientos lentos y relajados, el Qi dirigido por la mente entra más profundo en los ligamentos, médula y órganos y una sensación mas interna de flujo de energía se puede percibir. El tai chi, el Baduan jin, el Yi Chuan son sistemas típicos de este Qi gong, cultivados intensamente en las sociedades marciales y médicas chinas.

En un nivel superior de práctica, la mente es críticamente importante. Trabaja activamente mientras el cuerpo se encuentra relajado. Existe algún leve movimiento en el bajo abdomen pero el foco principal está en cultivar una mente pacifica y neutral persiguiendo la meta final de la iluminación. Esta práctica incluye el zen, la respiración embriónica, la pequeña circulación y la gran circulación.

Las diferentes prácticas de Qi gong buscan distintos objetivos. Para una larga vida es necesario buena salud en cuerpo y mente. El mejor Qi gong para la salud es el nivel intermedio en el que se regulan tanto el cuerpo como la mente y se puede practicar el yin a través de la meditación estática y el yang a través de la actividad física. Esto equilibra el yin y el yang y se logra acumular una abundante cantidad de Qi.

Para aplicar y comprender el Qi Gong hay que entender muy bien la distinción entre Yin y Yang, Interno y externo, ya que este arte y las habilidades que conlleva, tiene una evolución y esa evolución de la práctica transita siempre entre cuerpo, mente y espíritu.

Existe mucha confusión a la hora de situar las técnicas, las habilidades, las sensaciones y su operatividad. 

Qué ejercicios, qué actitudes, son más propicios para el cuerpo, para la mente o para el espíritu.

Qué sensaciones, qué habilidades, qué percepciones son más características del cuerpo, de la mente o del espíritu.

Distinguir entre las partes y el todo es importante y la humildad y sinceridad con nosotros mismos y nuestros logros o cambios son el único camino. Cuando creamos estar relajados siempre podremos relajar más, cuando creamos haber suavizado siempre podremos suavizar más, cuando creamos haber comprendido siempre podremos comprender más, ya que somos un todo y a la vez una parte de otro todo mayor.